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martes, septiembre 14, 2010

La nave de El Rey


Se quedaron parados a pleno sol, envueltos por el polvo, mirando la nave rosa y cromo con asombro y admiración.
Arthur sólo la miraba.
-¿No te parece un poco ostentosa?
Lo repitió cuando subieron a bordo. Los asientos y buena parte de los mandos estaban tapizados de ante o piel fina. En el panel de mando principal había un gran monograma dorado que decía simplemente: "EP"
-¿Sabes una cosa? -dijo Ford mientras ponía en marcha los motores de la nave-. Le pregunté si era cierto que le habían secuestrado unos extraterrestres, ¿y sabes qué me contestó?
-¿Quién? -quiso saber Arthur.
-El rey.
-¿Qué rey? Oh, ya hemos mantenido esta conversación, ¿verdad?
-No importa -repuso Ford-. Por si te interesa saberlo, me dijo que no. Se marchó por su propia voluntad.
-Sigo sin estar seguro de quién estamos hablando -comentó Arthur.
-Mira -dijo Ford, sacudiendo la cabeza-. En el compartimento de tu izquierda hay unas cintas. ¿Por qué no eliges una y pones música?
-Vale -dijo Arthur, rebuscando entre las cajas- ¿Te gusta Elvis Presley?
-A decir verdad, sí. Bueno, espero que esta maquina sea capaz de saltar tanto como su aspecto indica.
Activó la propulsión principal.
-¡Siiiií! -gritó Ford- mientras salían disparados a una velocidad demoledora.
Era capaz.



Cositas que me gustan:

"good feeling
won't you say stay with me just a little longer
it always seems like your leaving
when I know the other one
just a little too well
oh dear lady"


sábado, febrero 20, 2010

Bocata británico


Por alguna razón, los bares próximos a las estaciones siempre tienen algo de sombrío, una clase muy especial de desaliño, una particular palidez en las empanadas de cerdo.
Pero peor que las empanadas de cerdo, son los bocadillos.
En Inglaterra persiste la sensación de que preparar un bocadillo interesante, atractivo, o apetitoso es algo pecaminoso que sólo los extranjeros hacen. "Que sean secos", es la consigna oculta en alguna parte de la conciencia colectiva nacional, "que sean como de goma. Si queréis que los puñeteros bocadillos estén frescos, lavadlos una vez a la semana."
Tomando bocadillos en los bares los sábados a la hora de comer, es como los británicos intentan expiar sus pecados nacionales, cualesquiera que sean. No tienen nada claro qué clase de pecados son, y tampoco quieren saberlo. Ese es el tipo de cosas que uno no quiere saber. Pero sean los que sean, quedan ampliamente purgados por los bocadillos que se obligan a comer.
Si hay algo peor que los bocadillos , son las salchichas que siempre se encuentran a su lado. Cilindros sin alegría, llenos de cartílagos, que flotan en un mar de algo caliente y triste, con un alfiler de plástico en forma de gorro de jefe de cocina: en recuerdo, podría pensarse, de algún cocinero que odiaba al mundo y murió olvidado y sólo entre sus gatos en una escalera de servicio de Stepney.
Las salchichas son para quienes saben cuáles son sus pecados y desean expiar alguno en concreto.


Imagen: Fotografía de la "British Airways Sandwich Box" por Oliver John Dewar


Cositas que me gustan:

"Le enseñaré el fuera de juego a mis nuevas amantes
Como ya hice contigo mucho antes
Buscaré a la maga en otro café"

domingo, junio 14, 2009

El arte de volar


La Guía del autoestopista galáctico tiene esto que decir sobre el tema de volar:
El volar es un arte o, mejor dicho, un don.
El don consiste en aprender a tirarse al suelo y fallar.
Elija un día que haga bueno - sugiere - e inténtelo.
La primera parte es fácil.
Lo único que se necesita es simplemente la habilidad de tirarse hacia adelante con todo el peso del cuerpo, y buena voluntad para que a uno no le importe que duela.
Es decir, dolerá si no se logra evitar el suelo.
La mayoría de la gente no consigue evitar el suelo, y si de verdad lo intenta como es debido, lo más probable es que no logra evitarlo de ninguna manera.
Está claro que la segunda parte, la de evitar el suelo, es la que presenta dificultades.
El primer problema es que hay que evitar el suelo por accidente. No es bueno tratar de evitarlo deliberadamente, porque no se conseguirá. Hay que distraer de golpe la atención con otra cosa cuando se está a medio camino, de manera que ya no se piense en caer, o en el suelo, o en cuánto le va a doler a uno si no logra evitarlo.
Es sumamente difícil distraer la atención de esas tres cosas durante la décima de segundo que uno tiene a su disposición. De ahí que fracasen la mayoría de las personas y que finalmente se sientan decepcionadas de este deporte estimulante y espectacular.
Sin embargo, si se es lo suficientemente afortunado para quedar distraído justo en el momento crucial por, digamos, unas piernas espléndidas (tentáculos, pseudopodia, según el fílum y/o las inclinaciones personales), por una bomba que estalle cerca o por la repentina visión de una especie sumamente rara de escarabajo que se arrastre junto a un hierbajo próximo, entonces, para pasmo propio, se evitará el suelo por completo y uno quedará flotando a pocos centímetros de él en una postura que podría parecer un tanto estúpida.
Es éste un momento de soberbia y delicada concentración.
Oscilar y flotar, flotar y oscilar.
Ignore toda consideración sobre su propio peso y déjese flotar más alto.
No escuche lo que alguien le diga en ese momento, porque es improbable que sea algo de provecho.
- ¡Santo Dios, no es posible que estés volando! - es el tipo de comentario que suele hacerse.
Es de importancia vital no creerlo, o ese alguien tendrá razón de pronto.
Flote cada vez más alto.
Intente unos descensos en picado, suaves al principio, luego flote a la deriva sobre las copas de los árboles respirando con normalidad.
NO SALUDE A NADIE.
Cuando haya hecho esto unas cuantas veces, descubrirá que el momento de distracción se logra cada vez con mayor facilidad.
Entonces aprenderá todo tipo de cosas sobre cómo dominar el vuelo, la velocidad, la capacidad de maniobra, y el truco consiste normalmente en no pensar demasiado en lo que uno quiere hacer, sino limitarse a dejar que ocurra como si fuese a suceder de todos modos.
También aprenderá a aterrizar como es debido, algo en que casi con seguridad fracasará, y de mala manera, el primer intento.

Douglas Adams - La vida, el universo y todo lo demás


Cositas que me gustan:

"..."


lunes, mayo 25, 2009

El que no sea friki que levante su espada de luz


Cojo esta frase de un cartel que está en la puerta de la tienda de cómics sevillana Edición Limitada, para celebrar el Día del Orgullo Friki. Un día que se eligió en España el mismo día que en los países anglosajones se celebra el Día de la Toalla, en homenaje a la obra de Douglas Adams, "La guía del autoestopista galáctico". Todo buen autoestopista galáctico nunca puede estar sin su toalla, el objeto más util de la galaxia. Pues hala a mostrar orgulloso lo friki que somos. Y que quede bien clarito, yo no soy friki, soy mago de nivel 10.

Y para probar que no soy nada friki, hoy la canción de "Cositas que me gustan" es el ending del OVA de Dragon Ball, "Los tres grandes Super Saiyans" con una canción que es curiosamente parecida al "Inmigrant Song" de Led Zeppelin


Cositas que me gustan:

"
Kimi ma ni ga dekki ru no?
dare ni mo wakaranai
mi shiru me kioku no hate
"